Parques Nacionales, ¿qué son y por qué son importantes?

México es un país megadiverso, esto por poseer ecosistemas variados con especies animales y vegetales que representan un alto porcentaje de las existentes a nivel mundial. Además, la posición geográfica es privilegiada al contar con costas en los Océanos Pacífico y Atlántico. Es por esto que no es de extrañarnos que el país cuente con 182 Áreas Naturales Protegidas, siendo los Parques Nacionales las que cuentan con mayor protección. 

Las Áreas Naturales Protegidas (APN) tienen la característica común de ser espacios naturales en donde los ambientes originales no han sido significativamente alterados por las actividades humanas; o bien, que requieren ser preservadas y restauradas, por su estructura y función para la recarga del acuífero y la preservación de la biodiversidad. 

Las ANP, se clasifican de acuerdo a la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en:

  • Reservas de la Biosfera
  • Parques Nacionales
  • Monumentos Naturales
  • Áreas de Protección de Recursos Naturales
  • Áreas de Protección de Flora y Fauna
  • Santuario
Desierto de los Leones-Lydia Carey

Parques Nacionales

Esta ley clasifica a los Parques Nacionales en la categoría con la protección más alta. Es la que abarca el mayor número de zonas con uno o más ecosistemas de belleza escénica y que además reúne valor científico, educativo, recreativo; así como histórico, de riqueza de biodiversidad y aptitud para el desarrollo del turismo.

Los Parques Nacionales conservan poblaciones de especies en amenaza de extinción y otras que podrían caer en esta categoría por ser originalmente escasas.

En 1917, el entonces presidente Venustiano Carranza concedió el rango de Parque Nacional al Desierto de los Leones. Actualmente México cuenta con 67 Parques Nacionales, que van desde el Cerro de la Estrella en Ciudad de México hasta Tulum en Quintana Roo. 

Su importancia

La importancia de esta categoría es el cuidar espacios naturales que aportan servicios ambientales a la nación. Por ejemplo: riqueza en flora y fauna, captación de agua natural, suelo fértil y absorción de bióxido de carbono. El explotar estas zonas protegidas puede ocasionar la extinción de especies, la erosión de suelo, el cambio climático y la reducción de mantos acuíferos. 

Existen ejemplos claros de las consecuencias de no respetar los Parques Nacionales. Uno simple y viral es el caso del oso de Cumbres, Monterrey. En redes sociales se viralizó un vídeo en el que unas vecinas de una colonia que invade un Parque Nacional salieron a dar un paseo. Durante su caminata se encontraron con un oso que buscaba comida, él se acercó a ellas de manera inocente e inofensiva. Aún así las autoridades consideraron pertinente capturar al oso y llevarlo a un zoológico ya que era un peligro que se acostumbrara acercarse a las casas que ahí se encuentran. 

El problema no es que el oso sea una amenaza para los habitantes. El problema es que los habitantes decidieron adquirir vivienda en un Área Natural Protegida. Al final, el oso fue liberado de nuevo en el Parque Cumbres.

Sierra de órganos, Zacatecas – Cortesía

Los Parques Nacionales además de ayudarnos a preservar este equilibrio y respeto con la naturaleza; nos ayudan a aprender y maravillarnos con ella sin intervenir. 

Información de CONANP y SEMARNAT. Portada: Nevado de Toluca – foursquare.com, por Cony Villareal

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