Casa Madero, el primer viñedo orgánico de méxico

Durante años modificamos la tierra, además de especies vegetales y animales para nuestro beneficio. Ignoramos durante mucho tiempo las consecuencias que esto tendría para nuestra salud y el medio ambiente. Pero nuevamente empezamos a encontrar productos que rezan orgánico en sus etiquetas. Estos productos hablan de un compromiso con el medio ambiente, manejando de manera responsable sus recursos desde el origen. Este compromiso lo tiene Casa Madero, la primera vitivinícola con uvas orgánicas.

Todo empezó hace algunos años cuando Don José Milmo decidió buscar procesos que imitaran a la naturaleza y no dañen su entorno. Fue así como inició el proceso de cambiar nueve hectáreas de vid a cultivo orgánico. Hoy esas nueve hectáreas se convirtieron en 77 que producen uvas de variedad Cabernet Sauvignon y Chenin Blanc. Estos procesos están certificados desde el 2012 por la compañía alemana BSC, cumpliendo la norma National Organic Program (NOP) de la Food & Drug Administration (FDA) con el aval de la USDA Organic, United States Department of Agriculture. 

¿Qué significa ser un viñedo orgánico? 

Para tener el sello de un viñedo orgánico, se deben seguir procesos lo más apegados a la naturaleza posible. Desde respetar el ciclo natural de crecimiento de la vid, hasta cuidar de la planta de manera orgánica. El sistema de riego es por medio de captación de agua, regulando lo que la planta necesita. También se implementan barreras naturales como pinos para que la contaminación de las vías cercanas y algunas plagas se detengan. 

Al recorrer el viñedo orgánico llaman la atención bugambilias al inicio de cada línea. Esto es para proteger a la vid de plagas, las cuales primero llegan a la bugambilia y se pueden detectar a tiempo para tratarlas. Lo mismo pasa con placas que contienen feromonas que llaman a los insectos para detectar y tratar posibles daños a la vid. Una vez que se detecta una plaga o por mantenimiento regular; se fumiga con pesticidas de origen natural hecho con ingredientes como el ajo, que se hace presente con su característico olor. 

Es común encontrar sembrado entre las vides, ciertas plantas de hortaliza -principalmente leguminosas- que ayudan a regular los componentes minerales que se pueden encontrar en la tierra de manera natural. Al ser un proceso orgánico, es difícil controlar de manera regular el viñedo. Hay áreas que maduran más rápido que otras, o que crecen de manera diferente. Esto es completamente normal, debemos recordar que una maravilla de la naturaleza es la diversidad y que ningún ser vivo es similar al otro; aunque sean de la misma especie. 

Una vez que han madurado de manera natural, las uvas se cosechan para procesarse de la manera regular. Esto significa que tenemos un vino elaborado con uvas orgánicas, no un vino orgánico. El enólogo Christian argumenta que este proceso no altera los sabores finales del vino. El llevar un proceso orgánico en el crecimiento de las uvas, pero no en la elaboración del vino; permite que se sea responsable con el medio ambiente pero que se pueda controlar la calidad del producto final. Así se ofrece un producto a la altura, con la calidad de cualquier vino de la casa. El plan a futuro de Casa Madero es mudar poco a poco la totalidad de los viñedos a procesos orgánicos. Esta calidad la avala el Wine System Alemania quien otorgó Medalla Gran Oro Cavernet Sauvignon,  Uvas Orgánicas 2015 y el Oro al Chenin Blanc, Uvas Orgánicas 2017.

Así, Casa Madero se posiciona no sólo como la vitivinícola más antigua de América, sino también el primer viñedo orgánico certificado en México. 

Déjanos un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.