La sostenibilidad no es una estrellita en la frente

Debo admitir que durante cierto tiempo consideré que el hecho de consumir local garantiza un consumo responsable. Disminuí mis compras de fast fashion y prioricé el apoyar a diseñadores locales. Para mí eso era suficiente para apoyar la sostenibilidad en la moda, mi error fue no indagar a profundidad sobre los materiales y procesos que las marcas empleaban. 

Si bien la sostenibilidad era un tema en tendencia, la pandemia nos ha hecho reflexionar más sobre nuestro impacto social y ambiental. Ahora es más común ver cómo las marcas se esfuerzan por comunicar las medidas que corresponden al tema. Aún así, muchas de ellas intentan vender estas medidas como un valor agregado. 

Cuando entré a Luv.it, el investigar y preguntar por estas medidas se volvió una prioridad. Aún así ha sido demasiado difícil obtener la información necesaria. En ocasiones los diseñadores no son claros en su comunicación; y cuando uno se acerca a preguntar pareciera que la respuesta hasta incomoda. Otros tantos presumen medidas superficiales como emplear algodones orgánicos o usar desperdicio textil como si fuera una medida que debemos aplaudir. Y pues no, esto ya se trata de un valor agregado. 

Estamos ante una emergencia climática que hemos decidido ignorar durante demasiado tiempo. Además los problemas sociales se agravan en muchos países donde la brecha económica y social se hace cada vez más grande. El tener medidas que ayuden a la sociedad y al medio ambiente ya no es un valor agregado, es una obligación. El ser una marca responsable, y además transparente tiene que entenderse como una necesidad por parte de diseñadores y consumidores.

El compromiso por la sostenibilidad

Afortunadamente existen agentes de cambio que marcan la pauta para una industria de la moda más responsable. Amor & Rosas mantiene un canal de transparencia en sus procesos muy admirable. Cuando compras una pieza la acompaña una etiqueta con información de la persona que intervino en los procesos artesanales. Además es común encontrar información sobre las comunidades y artesanos con los que colaboran en sus redes sociales. Esto se nutre aún más con talleres impartidos por artesanas donde se puede no sólo aprender sobre la técnica, sino también conocer más de su historia y significado. 

Eilean es otra marca que ha hecho importantes cambios en sus procesos. En su página se puede conocer sobre los materiales empleados en su producción. Las prendas se acompañan con el tipo de textil que las forma y con recomendaciones para su cuidado. Además, es una marca muy transparente en su comunicación. En entrevistas y sus redes sociales se puede conocer más sobre su equipo de trabajo; e incluso iniciaron un blog donde cuentan más detalles sobre la marca. Sumado a esto ha apostado por una mayor diversidad de tallas en su oferta y comunicación visual. 

Por otro lado está Alejandra de Coss, con procesos responsables y materiales respetuosos con el medio ambiente. La diseñadora suele colaborar con artesanos de su natal Chiapas e incluye en sus prendas detalles que invitan a la reflexión sobre nuestro consumo. Por su parte, Caralarga trabaja con algodón reciclado y teñidos responsables o simplemente con la materia prima en crudo. Esta marca de joyería y accesorios suele también acompañar su comunicación con mensajes relacionados a la responsabilidad ambiental. 

Todas estas marcas -importante me parece mencionar que todas ellas están lideradas por mujeres-; llevan consigo procesos responsables y transmiten su mensaje de manera clara y contundente. Pero más importante, sin verlo como un valor agregado. Entendiéndolo como una obligación que nos lleve a un consumo de moda más ético y amigable con el Planeta.

Sobre las organizaciones

Al esfuerzo de estas diseñadoras se suman asociaciones como María María, Impacto y Aid to Artisans; quienes a través de acciones puntuales buscan apoyar a comunidades y artesanos en la creación de oportunidades de comercio. Desde talleres para implementar sus técnicas a diseños, clases para conformarse como empresarios y el fomento de vínculos éticos con diseñadores; estas organizaciones han ayudado a comunidades a mejorar su estilo de vida. El mismo coordinador de Aid to Artisans cuenta con una marca homónima, Guillermo Jester, donde además de construir estas relaciones colaborativas responsables, explora con materiales artesanales.

Es importante mencionar también la importante labor de Fashion Revolution México. Actualmente la organización se encuentra trabajando en su primer Índice de Transparencia en nuestra región. Este documento representará una herramienta para invitar a más marcas a mejorar sus procesos y poner a disposición de cualquiera, la información. De igual manera Sistema B ha extendido su red de Empresas B en el país, auditando sus procesos para que sean más amigables con el medio ambiente y la sociedad.

***

No, la sostenibilidad no es un valor agregado. No, no tenemos que ponerte una estrella en la frente por llevar procesos responsables. Pero si reconocemos y celebramos a quienes de manera auténtica han aceptado esta obligación.

Déjanos un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.