NANAH, cuidado personal a partir de la preocupación ambiental

Las ideas expresadas en este artículo son fruto de la experiencia de Gabriela Mercado al frente de NANAH.

Somos 3 hermanas, Denisse, Karen y yo. Compañeras de alma y de vida, que vivimos en el Cancún de antes, donde no había Starbucks, ni plazas comerciales. Nuestros primeros pasos fueron sobre la arena del Mar Caribe, donde crecimos siendo testigos de espectáculos naturales. Por ejemplo, la migración anual de millones de cangrejos azules hacia el mar y el regreso de las tortugas marinas a las playas donde nacieron, para desovar a la luz de la luna; luego, verlas nacer, y ser parte de la tradición de liberarlas al mar, y ser testigo de cómo inician su aventura de vivir. Estos fueron momentos que marcaron nuestra niñez, y nuestra forma de percibir el mundo al crecer. 

El regreso a casa

Nos fuimos de casa, y regresamos 13 años después para encontrarnos con un paisaje muy diferente. Las playas estaban cubiertas de botellas de plástico, pañales, bolsas, envases de shampoo, maquillaje, rímeles, y rastrillos; entre otros desechos, que además, flotaban en el mar. Fue un reencuentro muy triste, y pasamos el resto de esa tarde en la playa hablando de nuestra responsabilidad en todo esto.

Empezamos a informarnos más sobre el plástico, y cómo desde la década de 1950 se han producido 8,300 mil millones de toneladas de plásticos; y la mitad de esa cifra en los últimos 15 años. Nos dimos cuenta de lo fácil que es leer una cifra, y sentirse mal. Pero nada se compara al sentimiento de ver esa cifra arrastrándose en las olas del mar, siendo el principal enemigo de las tortugas que un día ayudamos a liberar, de los cangrejos azules que cada año admiramos cruzar hacia el mar; y de todos los seres vivos que hoy están muriendo atrapados, y asfixiados por los desechos plásticos que utilizamos diariamente en nuestro planeta. El único hogar que compartimos. 

Esa tarde, todo cambió para nosotras, y juntas decidimos iniciar un viaje sin retorno hacia un estilo de vida cero desperdicio. Empezamos a leer etiquetas, entender los ingredientes, lo que estábamos aplicando a nuestro cuerpo, cómo nos afectaba, y cómo afectaba a los ecosistemas. Yo empecé a hacer desodorante, pasta dental, y enjuague bucal casero. Aunque al principio no me salía bien, lo hacía con tanta dedicación, que Denisse y Karen utilizaban todo lo que yo les preparaba con todo el amor. Ese día decidimos hacer lo sea necesario para jamás volver a ser parte de lo que hace tanto daño a nuestro planeta. 

A nuestro papá le encantó la idea. Nos dijo que este nuevo estilo de vida era familiar para él, ya que él creció en Zacatecas; en una época donde todo se compraba a granel y los alimentos frescos eran cultivados localmente. La leche se entregaba en botellas de vidrio, el lechero recogía la botella vacía, y la reutilizaba; las mermeladas se preparaban en casa, y el queso lo hacía su mamá, nuestra abuela.

Nos adentramos al pasado, y nos dimos cuenta que el cero desperdicio no es una tendencia global nueva. La sustentabilidad y el cero desperdicio eran parte de la cultura del México antiguo. 

Higiene en los pueblos originarios

Para los mexicas los recursos naturales simbolizaban la vida, y los desperdicios eran recursos valiosos para recuperar, reutilizar, reciclar, y utilizar de manera productiva. Eran amantes de la limpieza. Se bañaban mínimo 2 veces al día y lavaban su ropa utilizando el fruto del copalxocotl y la raíz del xiuhamolli como jabón. También fabricaban su propia pasta dental mezclando raíces de geranio, sal, chile, y carbón activado. Además, usaban un acondicionador hecho a base de aceite de piedras de aguacate y axin, entre otros. 

Después de meses de investigación, y de leer desde el Códice Florentino, hasta todo tipo de estudios sobre alternativas seguras e ingredientes naturales. Finalmente empezamos a crear nuestros sólidos con un equipo de mujeres increíbles, expertas en cuidado personal sólido y herbolaria natural. Así fue como empezamos a crear sólidos hechos a mano, con ingredientes mexicanos locales, y sin químicos tóxicos que dañen nuestros cuerpos, o ecosistemas. El pasado 05 de Junio, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, lanzamos NANAH. El nombre de la marca es en honor a Nanáhuatl, el dios mexica de la humildad. 

Hasta ahora, hemos tenido una gran aceptación, y estamos profundamente agradecidas con cada una de las personas que ha confiado en nuestra marca. 

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NANAH ha sido un viaje increíble que nos ha enseñado a reconectar y valorar nuestro entorno, nuestra cultura, los procesos de creación; y el amor y esfuerzo que yace en cada una de las manos de las personas que cultivan los ingredientes y que crean cada uno de nuestros sólidos.

Hoy más que nunca, es importante recordar que el futuro de la tierra está en nuestras manos. No es necesario seguir los movimientos de otros países, las respuestas a nuestro futuro, están aquí, siempre han estado aquí, en nuestro amado país.

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