María María Studio: puente de aprendizaje y colaboración entre artesanos y diseñadores

Las ideas expresadas en este artículo son fruto del trabajo de María María Studio en su colaboración con artesanos

En Maria Maria Studio me he dedicado a conectar a artesanos con marcas y diseñadores -principalmente en el extranjero- que quieren desarrollar productos en colaboración con ellos. Anteriormente contaba con mi propia marca, la cual se producía en México en colaboración con artesanos. Mientras tanto, yo vivía en Estados Unidos y llevaba todos los aspectos de la marca. Fue ahí cuando me di cuenta de lo complicado que es el manejo de producción a distancia. Después de intentarlo por años decidí ser ese vínculo que yo tanto necesitaba, para otras marcas y diseñadores. Hoy en día co-diseño, manejo la producción de diferentes productos para distintas marcas, apoyo en la comercialización y exportación de los productos y de los pagos justos a los artesanos. 

Trabajar en campo me ha dado la capacidad de entender todos los aspectos que van dentro del diseño de un producto. Gracias al tiempo que paso junto con los artesanos desarrollando productos podemos juntos definir precios que son justos, por el trabajo y horas que llevan. Así como la dificultad por el teñido, confección, diseño y técnica; por mencionar algunos de los factores. Lo aprendido en campo facilita el comunicarme mejor con marcas que quieren colaborar con ellos y exigir calidad-precio para beneficio de ambas partes. Esto con el propósito de promover un comercio justo y que pueda competir con lo que hay en el mercado.

Actualmente estoy viviendo una experiencia de constantes y extremos contrastes. De vivir en Estados Unidos por más de diez años trabajando para una multinacional y estudiando;  a vivir en un pueblo mágico -San Cristóbal de Las Casas- para trabajar con artesanos en los Altos de Chiapas. Amante de todo lo artesanal, lo hecho a mano, de las tradiciones mexicanas, llegué a San Cristóbal por curiosidad y me enamoré de mi cultura, de la gente y su talento. Siempre quise conectar y dar oportunidades, porque fui emprendedora desde muy pequeña. Estudié Gestión y Desarrollo de Empresas Sociales en Texas, y siempre me movió el diseño textil y artesanal. Hoy tengo la oportunidad de aplicar mi carrera y enseñarles a mis colegas artesanos a desarrollar sus negocios e incrementar sus ingresos de una mejor manera.  

Tengo la oportunidad de presenciar este momento en el mundo desde un punto muy especial; llena de tranquilidad porque hace mucho tuve este temblor interno que hoy en día muchos tienen a partir de la pandemia a la que nos enfrentamos. Yo ya experimenté perderlo todo, y encontrarme en ello. Descubrí que mi camino a la felicidad no va de la mano con lo material, y que soy muy afortunada de poder vivir en un lugar lleno de tradición, comida orgánica, clases de todo, gente de todo el mundo de la cual puedo aprender; y también lleno de historia, tradición y un talento nato.

Me dedico a conocer diferentes prácticas artesanales, descubrir productos únicos, viajar por el país tocando puertas para encontrar talentos, conocer procesos; y apoyar a personas que buscan oportunidades de crecimiento. En estos años he trabajado con muchos grupos, y algunos pocos son con los que trabajo con mayor frecuencia. En estos meses pude ver a muchos de ellos tener oportunidades de trabajo igual de grandes que antes. Algunos tuvieron más trabajo que nunca, algunos se mantuvieron de oportunidades que tuvieron antes y pudieron ahorrar; y hubo un grupo en particular que se dedica a la venta local enfocada en turismo que sufrió. 

Creo que hay un prejuicio mundial de como vivimos acá. Asumimos que todos tienen las mismas necesidades que otros. Pero creo que en mi tiempo aquí me he dado cuenta que a veces la artesanía es una manera de preservar tradiciones, y pocos grupos de los cuales yo conozco dependen totalmente de ella. Hay artesanos que han apostado todo por el turismo y han emigrado de sus pueblos a vivir en San Cristóbal para revender producto de sus comunidades en los mercados locales. Hay otros grupos que trabajan con ONGs, o Colectivos que tienen diferentes compromisos, y también viven en San Cristóbal o han limitado sus oportunidades por trabajar sólo con un grupo. 

Después de estos meses donde nos ha cambiado la manera de trabajar -a la mayoría-, he estado descifrando de qué manera todos como comunidad podemos enfrentar una crisis en el futuro -o si esta continúa-. La mayoría de los artesanos con los que trabajo tienen ovejas, pollos, tierra para sembrar, comida, árboles frutales; pero no muchos saben trabajarlos o lo ven como una buena oportunidad. Creo que es necesario cambiar la narrativa y no ver que les falta; sino como apoyarlos a trabajar lo que tienen, para que las ventas y el trabajo artesanal no sean su principal fuente de ingreso. El simple hecho de cultivar su propia comida convierte a su arte en precisamente eso: arte. Un producto que se puede vender a un precio justo, y no a cualquier precio por no tener recursos, es lo que sube el valor de una artesanía.  

Hay muchos artesanos que cuando les llega una oportunidad muy grande no pueden comprometerse, porque sus prioridades son en casa. He tenido la oportunidad de experimentar las diferentes necesidades de muchos grupos, y creo que ninguna es como yo la imaginaba al llegar aquí. 

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