La transición de Shampoo comercial a ecológico

Texto: Ave Andrea

Los shampoos son productos de higiene y cuidado personal con la función de limpiar y cuidar nuestro cabello. Este producto fue creado en Alemania en el año de 1903. Se trataba de un jabón en polvo para lavar el cuero cabelludo. Fue sumamente innovador ya que se disolvía en agua y tenía un bajo costo. Más adelante, en 1927 se crea el shampoo líquido, tal como se lo conoce en la actualidad. El mismo que empezó a tener auge en la década de los años 30 con Drene, el primer shampoo sintético.

Es así como, a lo largo de los años, hemos normalizado en nuestra cultura consumir este producto de fácil acceso. Sin embargo, poca información se había recibido acerca de los daños medio ambientales que pueden causar el uso de los mismos. Es, en realidad, hasta hace pocas décadas atrás, en donde surge un boom de concientización a nivel global sobre la ecología, el cuidado del planeta y del medio ambiente; en el que se ha vuelto una tendencia empezar a informarnos sobre los productos que necesitamos utilizar -como el shampoo-; y cuestionarnos si eso que estamos consumiendo está causando repercusiones negativas en la naturaleza.

Por supuesto, la respuesta es “sí”.

La problemática del shampoo

En la actualidad, las grandes empresas e industrias enfocadas en la producción y comercialización de shampoos. Estas se han encargado de añadirle a sus productos, químicos tenso-activos, tóxicos y nocivos para el medio ambiente que les resultan ser de bajo costo.

Por ejemplo, sulfatos, fosfatos, leurisulfatos, polímeros, siliconas, parabenos, cloro, nitratos y derivados de petróleo. Así como colorantes y fragancias sintéticas, que terminan perjudicando el ciclo del agua, al no ser biodegradables. Es decir, todos estos ingredientes que terminan en lagos, ríos y océanos tardan más de 500 años en degradarse por completo. Esto debido a que los microorganismos que habitan los ecosistemas no pueden llevar a cabo su descomposición.

A esto debemos añadir el hecho de que la absorción de estos químicos en el cuero cabelludo ocasiona que lleguen a nuestro torrente sanguíneo. Conforme se van acumulando en nuestro cuerpo, podrían llegar a perjudicar nuestra salud.

Pero, el problema no sólo son los ingredientes, también los envases en los que nos venden estos productos. Estos suelen ser, en su mayoría, botellas y materiales plásticos que tampoco son biodegradables y de igual manera, terminan en los océanos, rompiendo el equilibrio de la fauna marina. Imaginemos que todas las botellas de shampoos que hemos desechado a la basura a lo largo de nuestras vidas, aún existen en algún lugar del planeta.

Es por esto que, ahora más que nunca, se necesita empezar una concientización generacional en la que cada unx como individuo pueda empezar a realizar pequeños cambios desde casa.

Alternativas sostenibles

Evidentemente, el shampoo es un producto necesario para nuestro cuidado higiénico que no vamos a dejar de utilizar. Pero podemos obtener mejores beneficios, tanto para nosotrxs como para el medio ambiente, si regresamos a las recetas originales y orgánicas de su creación, como el shampoo en barra, sin la necesidad de un envase ó generar desperdicios.

La naturaleza ofrece todos los ingredientes que cualquier tipo de cabello puede necesitar. Los ingredientes que debe de tener un shampoo orgánico y ecológico principalmente son glicerina y aceites vegetales. Así como proteínas vegetales hidrolizadas o fragancias orgánicas, dependiendo del gusto de cada persona.

Toda esta materia viene de la naturaleza. Por ende, puede regresar a la naturaleza y su proceso de descomposición será rápido y nutritivo para los microorganismos de ríos, manglares, pantanos y filtros naturales.

Estos componentes resultan ser sumamente nutritivos para el cuidado de nuestro cabello, si bien, se ha comprobado que aceites vegetales como el aceite de ricino, karité, coco, sésamo, jojoba, entre otros; tienen la capacidad de retener el agua, hidratar y fortalecer los folículos pilosos debido a su composición química y rápida absorción.

Cuando nosotrxs tomamos la decisión de cambiar nuestro shampoo líquido comercial que hemos utilizado durante muchos años, por un shampoo sólido orgánico y artesanal, nuestro cuero cabelludo atraviesa por un proceso de transición y desintoxicación. Es probable que los primeros días de uso -nueve, diez o hasta quince días- lleguen a dejar sensaciones de resequedad o cabello tieso. Esto es completamente normal, en lo que el cuero cabelludo se acostumbra a estos ingredientes naturales y otro aspecto a considerar, en lo que nuestro PH -que puede variar entre 4.5 y 5.5.-, se adapta.

¿Cómo usar un shampoo sólido?

Existen dos formas de aplicar un shampoo sólido, la primera y más recomendable, es humedecer nuestro cabello junto con el shampoo. Después, frotarlo en nuestras manos y después masajear la cabeza con las yemas de los dedos. La segunda, es frotar directamente la barra en nuestra cabeza con el cabello mojado hasta obtener la espuma deseada y masajear la misma.

Es importante enfatizar que generalmente se cree que hacer mucha espuma va a detonar la eficacia con la que estamos limpiando nuestro cabello, cuando en realidad esto es falso. En nuestro afán de generar mucha espuma -pensando que vamos a limpiar a profundidad nuestro cuero cabelludo-, solemos aplicarnos producto de más. Mismo producto que conlleva más tiempo enjuague en la regadera y únicamente lo estaremos desperdiciando. Además de reducir, considerablemente, su tiempo de vida.

También se aconseja dejar la barra en una jabonera con hoyos o huecos, que permitan el paso de oxígeno, evitando que queden residuos de agua, se desgaste el shampoo y se generen bacterias.

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Afortunadamente, hoy en día se han ido incrementado alternativas más ecológicas de productos necesarios para el ser humano, que reducen el impacto de la huella medioambiental. No obstante, aún hace falta tomar conciencia ecológica y social para que estos productos se vuelvan cada vez más populares. Se necesita fomentar un acceso un rápido a ellos y no sólo las minorías sociales sean las que los consumen.

Los pequeños cambios son los que generan grandes impactos.

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