Se va a caer: un 8m con miles y un 9m sin ellas

11 mujeres comparten su reflexión sobre el histórico fin de semana que pintÓ de morado a México.

Foto de portada creada con fotografÍas de Paulina Ahumada.

El 2019 fue registrado como uno de los años más sangrientos para las mujeres en México con aproximadamente 1010 feminicidios, y el 2020 parece seguir estos alarmantes pasos. En el primer mes y medio de este año, se han registrado como mínimo 265 asesinatos a mujeres por el simple hecho de ser mujer.

La violencia de género que existe en nuestro país es un crimen que se ha adueñado de nuestra cultura, normalizando cifras abrumadoras de asesinatos escalofriantes, que colocan a México dentro de los lugares más inseguros para ser una mujer en el mundo. El machismo es tristemente parte de nuestra esencia como mexican@s. Aceptamos comportamientos sociales que no deberían de existir. Excusamos acosos, defendemos a violadores, y dejamos ir a los asesinos.

Este ocho y nueve de marzo fue histórico para la lucha contra la inequidad de género. Miles de mujeres salieron a las calles para exigir justicia y derechos humanos. Las manchas moradas de las jacarandas en la Ciudad de México fueron complementadas por una infinidad de mujeres que unidas, alzaron la voz.

Este movimiento busca un cambio tangible e inmediato. Por tanto tiempo las mujeres no han sido escuchadas. Han sido catalogadas como locas, exageradas y extremistas. Este fin de semana, demandaron dejar de ser ignoradas. Tomando las calles el ocho de marzo y desapareciendo el nueve. Todo con el fin de que el gobierno y la sociedad, las volee a ver y se den cuenta que nunca más van a dejar de luchar.

Se nos hizo importante utilizar esta plataforma para compartir las voces de mujeres increíbles y aprender de sus reflexiones y experiencias de este momento tan impactante.


Espero que nuestro silencio sea un grito aún más estremecedor que nuestros gritos. Y espero que nuestra desaparición sea notoria. Espero que se cree conciencia, que se propicie reflexión y que se genere un cambio. Porque ayer me ausenté veinticuatro horas, pero hoy podrás verme, platicarme y abrazarme. Porque hoy, yo podré regresar a la universidad, salir a la calle a comprar con mis amigos a pasar el rato. Pero hoy, Ingrid no contestará sus mensajes y Fátima no abrazará a sus papás. Sin un cambio, hoy morirán 10 mujeres más. Hoy todas las que existimos con miedo de ser golpeadas, acosadas, violentadas, violadas o asesinadas habremos sobrevivido, mas no vivido, otro día.
Porque hoy podré estar, pero pude no haber estado. Espero que en estás 24 horas sin mi, sin tu mamá, amiga, compañera o conocida se te haya generado un vacío en el estómago. Espero que te hayas imaginado qué pasaría si no pudieras verme, platicarme o abrazarme de nuevo. Espero que te hayas dado cuenta de lo necesaria y urgente que es la transformación de nuestra sociedad.
Espero que de ahora en adelante luchemos juntos para asegurarnos que ninguna mujer falte, nunca más.
Espero que te hayas dado cuenta que un día sin mujeres, no es un día.
-Andrea Chavez

Este domingo participé en la marcha del 8 de marzo, todo el camino tuve muchos sentimientos encontrados, por un lado estaba feliz de estar ahí, de ver la unión de todas las mujeres, de ver la fuerza y la valentía. Por el otro lado estaba enojada, no estábamos festejando ser mujeres, estábamos alzando la voz, rompiendo y quemando cosas porque ya es la única forma de expresarnos, de que nos escuchen, estamos hartas de vivir en un país donde nuestra voz no vale nada, donde no estamos seguras ni en nuestra propia casa y donde no nos valoran.
El 9 de marzo realicé el paro, fue lo más extraño no poderme expresar después de todo lo que sentí el domingo, creo que es un ejercicio saludable y pacifico, pero luego me metí a las redes solo para darme cuenta que para los hombres fue un chiste. Me da mucha tristeza ver las opiniones y comentarios de todo mundo, incluidas mujeres, de verdad hoy más que nunca creo que la ignorancia va a acabar con nuestro país. La información está ahí, a la mano, esta en nosotros utilizarla.
Me dio tristeza ver que en las noticias solo pasaron los actos violentos de la marcha, haciendo menos el movimiento, yo estuve ahí y no son así las cosas. De verdad creo que es importante crear conciencia porque en pleno 2020 estamos luchando por algo que ni siquiera se debería de cuestionar y eso es el respeto a la mujer.
¡Nunca más me quiero callar otra vez, quiero que sepan que vamos a quemarlo todo!
-Maria Aguilar

Me quedé impactada al ver la ciudad de México de color morado. Siento escalofríos por todo mi cuerpo al ver a mujeres gritando, llorando, levantando el puño por sus hijas que ya no están con ellas físicamente.
Escuché a mis amigas cuando me contaron de su experiencia y todas coinciden con dos palabras, unión y poder. Este domingo se gritó, se lloró, se marchó y se exigió por todas las que ya no están aquí, las que fueron castigadas por vivir. El 8 de marzo todas decidieron hablar por ellas y llamar la atención porque nadie merece morir por vivir, nadie merece ser asesinada por ser mujer.
EL 8 y 9 de marzo se comprobó que unidas tenemos poder.
No voy a dejar que me quites mi voz porque mi voz habla por todas aquellas que hoy no pueden.
-Bubu Delano

El 8 de marzo salimos a marchar y con cada huella hicimos historia. Nos vimos unidas, fuertes y poderosas; con nuestros pasos se escuchaba la furia, el coraje, la impotencia y el valor de exigir un cambio. Todas nuestras voces se hicieron una misma y gritamos por las que ya no gritan. Hicimos la ciudad temblar con todo y monumentos; esos que son símbolos de todas las luchas, y revoluciones que llevaron a grandes cambios. Por lo que ese día hicimos la historia de México nuestra, y entre todas, juntas y sin miedo fuimos el corazón de las que ya no laten, para exigir un México en el que te mueres de vieja y no por ser vieja.
-Renata García

“Mujeres unidas, jamás serán vencidas”.
¿Qué hizo que las mujeres nos uniéramos el 8 y 9 de marzo? ¿Acaso fue el llanto, la rabia y el coraje? Todas estábamos ahí por el miedo, el miedo a no regresar a nuestras casas, miedo de que la injusticia triunfe como con las 10 mujeres que mueren a diario en México por el hecho de ser mujer.
Todas las que estábamos ahí hemos tenido miedo por años al salir a las calles, miedo de elegir un vestido y salir a ser agredidas verbalmente o mucho peor que alguien te toque. Miedo de salir en las noches y de no ser respetada como un ser humano.
Pero este 8 de marzo, salimos con un sentimiento muy diferente, salimos fuertes como hermanas, gritando por las calles que estamos hartas, que queremos justicia y que no importaba la clases social de cada una, ni la edad, ya que todas íbamos a protegernos por el simple hecho de ser mujeres.
No vamos a dejar de hacer nuestras vidas por el miedo a salir, a VIVIR, porque no es normal que se sienta miedo por ser mujer. Por eso exigimos justicia, respeto y seguridad y si para eso es necesario salir a las calles, esas calles que nos dan miedo; saldremos a luchar y gritar lo que sea necesario para para recuperar el espacio que nos pertenece, lo vamos a hacer para buscar nuestra libertad y derecho a VIVIR.
-Susana Mijares

Hubieron dos consignas que me marcaron y me sacudieron en la marcha del 8 de marzo: “No tener rabia es un privilegio” y “si no estás enojadx, no estás poniendo atención”. El mayor aprendizaje que me llevo de este día es que tengo un papel activo en la sociedad. Sí se puede hacer algo, y se está haciendo.
-Alejandra Mancera

Al principio me tocó ver a chavas encapuchadas a lado de nuestro contingente. No voy a negar que me asusté un poco y luego alguien me dijo: “a las últimas a quienes lastimarían, serían a nosotras.” Después de escuchar eso el miedo se fue. Mi corazón se llenó de esperanza al ver cómo miles y miles de mujeres dejaron el silencio para exigir nuestros derechos, para gritar por las que ya no están y para hacerle saber a todas las demás que estamos para ellas. Nunca había presenciado un acto de unión tan bonito como el 8M
-Fernanda Cornejo

Ocho de marzo del dos mil veinte. El día que hicimos historia. No nos importó quién era la compañera de al lado, de algunas ni siquiera sabíamos sus nombres. Pero nos protegimos, gritamos y marchamos como si nos conociéramos desde hace muchos años. Fue la primera vez que decidí marchar. Fui con mucho miedo, no lo voy a negar. Pero la sororidad que vivimos ese día, nunca se me va a olvidar. Y no les voy a mentir, yo no llegué al Zócalo.
No quiero que aquí se acabe, esta es una lucha donde todas cabemos o dónde todas deberíamos caber.
Desde donde te encuentres, te invito a levantar la voz, a escuchar, a creerle a las personas y si te es posible ayudarlas. A seguir informándote, y si tienes ganas a seguir protestando.
Muchas personas intentan desacreditar el movimiento por las acciones de unas cuantas. En lugar de concentrarnos en eso, porque realmente no sabemos cuáles son las razones de sus actos, sigamos creciendo. Sumándonos y multiplicándonos por todo el país, siguiendo los ejemplos de otras partes del mundo.
-Ana Villalpando

Foto por Santiago Arau

En mi cumpleaños #25 me tocó desaparecer. Desaparecer por las que no están. Porque las mujeres asesinadas no pudieron celebrar más cumpleaños, porque las mujeres asesinadas no pudieron contestar más los mensajes de felicitación en whatsapp, porque las mujeres asesinadas no pudieron compartir más historias en Instagram, porque a las mujeres asesinadas les arrebataron para siempre las historias que tenían por contar. Me celebro en silencio, en paro, en protesta para poder vivir el próximo. Que fortuna un año más de vida, mi deseo es vivirla en libertad.
-Veronica Orellan

El despertarte y escuchar que otras once han desaparecido se ha vuelto nuestra norma. Nos hemos acostumbrado a escuchar de feminicidios, de desvanecidas y del miedo que sentimos las mujeres. Creo que por esto muchos se han vuelto indiferentes a la situación. O nos empieza a “dar igual” o sentimos tanta impotencia que no hacemos nada. Sin embargo, acciones como las del 8 y 9 de marzo me devuelven la esperanza. El marchar con diez mil mujeres a tu lado, gritando y cantando todas, es algo mágico.
Tal como dice la consigna, “esta es tu manada”. Se crea un sentimiento de hermandad que te hace sentir tan empoderada como en pocos momentos. Al menos en lo personal, la marcha me generó el sentimiento de poder romper todos los estigmas impuestos en nuestra sociedad. Nació en mí una luz que me da esperanza. Esperanza de que puede surgir un cambio. Esperanza de que las cosas pueden ser diferentes. Sí, no es algo de la noche a la mañana, pero es posible. El 8 de marzo me di cuenta que la indiferencia no ha acabado con nosotros.
Existimos los que no le damos la espalda a los problemas, sino que buscamos solucionarlos. Hay esperanza de que cada vez seamos más.
-Ana Muchow

Foto por Malvestida

El 8 de marzo marché. Salí y alcé la voz contra la injusticia, el acoso y el asesinato que vivimos las mujeres todos los días. Grité porque aun no conociendo personalmente a las 275+ mujeres y niñas que han sido asesinadas en lo que llevamos del año, cada una de ellas es una vida. Una vida que pudo haber sido mía, la de mi mamá, mis tías, amigas, compañeras. Grité porque tristemente es rara la mujer en mis círculos cercanos que no haya pasado por una situación de acoso, de violación o de violencia física y verbal.
Grité por mi amiga que fue violada por su abuelo. Por mi amiga que fue acosada por un taxista. Por mi amiga que le daba sexo oral a un ex en lágrimas porque fue chantajeada con fotos privadas. Por mi amiga que fue acosada por su primo a los 12 años sin aún entender que su cuerpo era visto como un objeto sexual. Por mi amiga que no puede usar pantalones al trabajo sin que su jefe le haga comentarios sexuales. Por mi amiga que fue acosada por un amigo en la escuela y a quien nadie le creyó.
Grité porque ya fue suficiente.
Ser mujer no les da el derecho de violarnos, acosarnos y matarnos. Esta mentalidad machista que está tan, pero tan impregnada en nuestro ser ya tuvo demasiadas víctimas. Es hora de que el mundo se dé cuenta que ser mujer no te hace débil ni inferior, si no todo lo contrario. Grité y luego callé. Porque creo en una realidad donde pueda caminar tranquila por la calle sin preocuparme si voy a poder regresar a dormir a mi casa.
-Mafer Leduc

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